7 de la mañana y no sabes que ponerte. Revisas tu guardarropa y escoges esa prenda que sabes que te hace verte muy bien. Te arreglas y simplemente decides que hoy vas a conquistar el mundo. ¿Te has dado cuenta lo que pasa ese día? Si no lo has hecho, te invito a que lo hagas con más consciencia porque te puedo asegurar que lo hiciste. Dejaste esa huella en la gente por la actitud y seguridad con la que te moviste.

¿A quién no le gusta verse bien? Mentiría la gente si nos dijera que no y es un hecho innegable: cuando nos vemos bien, NOS SENTIMOS bien y viceversa. Es una fuerza interna que nos ayuda a proyectarnos y a movernos. Va más allá de ser altas, morenas, rubias, con busto grande o nariz pequeña, es una cuestión de aceptar como somos en ese momento y buscar eso que nos hará ser mejores aún.

Diría mi abuelita que “en la variedad está el gusto” y es que sería un horror ser todas iguales. Benditas diferencias que nos hacen únicas e irrepetibles y que justamente hacen nuestra marca al momento de conquistar el mundo día a día. Esa fuerza, ternura, empeño, entrega, amor, cada valor que reflejas va forjando algo que llamamos imagen y que es la manera en que nos definen los demás.

Muchas veces, sin conocernos, nos ponen atributos que nos identifican como persona ¿no te ha pasado? Estás en una fiesta y en el momento en que te presentan a alguien en menos de 5 segundos tienes una radiografía de ella, lo malo es que a veces no es la correcta. Sin embargo, ¡te tengo una excelente noticia! Nosotras tenemos la capacidad de contarle a la gente nuestra historia y mucha de ella viene de la actitud que le pongamos a las cosas.

Te pongo un ejemplo, no es lo mismo llegar a un lugar luciendo radiante con el vestido que te acabas de comprar, tu nueva silueta que con esfuerzo y dedicación conseguiste, una sonrisa, buena postura, oliendo rico, con un maquillaje y accesorios perfectos, un caminado seguro; a los jeans viejos con la playera grande, una colita de cabello y sin una gota de maquillaje. ¿Sentiste la diferencia? Nosotras somos realmente las que decidimos cuándo queremos conquistar el mundo.

Ahora que ya estás más consciente que tú tienes la fortaleza para moldear tu imagen, salgamos a conquistar el mundo, que el límite sólo lo sabe el universo.

 

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