y tú a que estás renunciando¡De regreso a la escritura! Vaya que fue una renuncia sensible por mi pasión y gusto por las letras. Sin embargo, justo una conversación la semana pasada, me dejó pensando en este tema y quise retomar este espacio platicándote un poco de lo que reflexioné acerca de esto.

El contexto ocurrió en una despedida de un amigo. A punto de irse a estudiar una maestría y con pocos ánimos de irse. Le pregunté que porqué se tenía que ir si no quería hacerlo. La respuesta fue clara y contundente: “porque tengo que hacerlo”. Al escuchar esta respuesta, la mejor reacción hubiera sido quedarme callada y aunque esté dentro de mis propósito no decir todo lo que pienso todo el tiempo, aún no estoy ni cerca de lograrlo.

La conversación siguió y evidentemente mi pregunta siguiente estuvo más en cuestionar el por qué tenía que hacerlo. Diría Odin Dupeyron que nadie “tiene que…” absolutamente nada en esta vida y cada vez creo que estas decisiones de vida en dónde hay que cambiar de residencia y dejar muchas cosas aquí que ya has construido, definitivamente no tendrían que estar sustentadas en un “tengo que…”.

Ante mis cuestionamientos, a veces poco sutiles, me contestó que “yo qué podía entender de renuncias si yo nunca había tenido que hacerlo ”. Sinceramente me halago en un inicio su respuesta, pero por supuesto que después me dejó pensando. Por un lado, ¡que maravilla que piensen que nada de lo que he hecho me ha costado trabajo! Sin embargo, a veces el seguir TU camino, justo requiere más renuncias de las que se podría pensar. Renunciar a no cumplir expectativas familiares, horarios laborales tradicionales, renunciar a tener una comodidad económica y seguridad quincenal, a ser guiado por gente que sabe mucho más que tu y ya ha caminado tu camino, a tu familia y amigos en muchos casos, y mi lista en verdad no acabaría ni remotamente.

Al final, esta plática me dejó mucho que reflexionar y aquí te lo dejo:

  • El esfuerzo y las renuncias son 100% personales. No podemos decir quién ha tenido que dejar más cosas que otros. Son cosas sumamente subjetivas que no nos dan el derecho de poner a las personas en categorías como suertudos o bien víctimas.
  • Cada quien es responsable de la vida que tiene. No podemos culpar a la empresa, al esposo o a la mamá de estar en dónde estás.
  • Cada decisión tiene un costo. Al elegir una opción y no otra, piensa cuál será el efecto a largo plazo. La vida se hace de consecuencias.
  • Ninguna opción es mejor que la otra. Lo que para nosotros está bien, para los demás estará mal y cuando entiendes que la familia aconseja desde sus expectativas y los amigos desde los miedos, te das cuenta que la única persona que tiene la verdad es uno mismo y nuestra voz interior.
  • A veces el dinero no lo es todo. Muchas veces elegimos la opción que nos pueda dejar alguna recompensa económica, cuando podemos ganar mucho más de otras formas.

¿Tú a qué has renunciado? Platica abajo por si alguien se siente identificado contigo.

¡Gracias por leerme y espero estar más seguido en este espacio que tanto gozo, aprendo y reflexiono!

[facebook_ilike]
Share: