¡Bienvenido nuevo año! Es increíble la energía que siempre trae el inicio de un nuevo ciclo. Aunque alguna vez uno de mis maestros me dijo que como tal, el año nuevo no es el inicio energético porque estamos a la mitad del invierno, me parece maravilloso tener una intención llena de emoción, alias motivación, para hacer ajustes en nuestra vida.

Nuestros rituales nos ayudan a ponerle nombre a esos propósitos. Es decir, el comer las 12 uvas para iniciar el año, nos “obliga” a pensar qué queremos lograr durante el nuevo ciclo que inicia. Siempre lo he pensado, no hay cosa más empoderadora que saber hacia dónde vamos y en cierta forma, esos deseos nos hablan mucho de lo que realmente estamos buscando conseguir durante el año.

Sin embargo, vivimos en un mundo que le ha dado toda la prioridad al HACER y no necesariamente al SER. Es decir, muchos de esos propósitos seguro se basan en la materialización de ciertas cosas. Y OJO, yo soy la primera que siempre habla acerca de leer los resultados como una muestra de nuestro trabajo; y como administradora de empresas por formación que soy, es algo siempre se nos pide, tener objetivos medibles.

Como buena maniática de las listas que soy, obvio no podía ser la excepción en lista de propósitos. No te niego que me han funcionado muy bien, porque además soy de las que los repasa mes con mes y va palomeado lo logrado y me enfoco en lo que falta. Por años, me han ayudado a lograr muchos de los objetivos que anualmente me había impuesto.

Pero este año, este ciclo quiero hacer las cosas diferentes. Te confieso que el año pasado lo terminé agotada. Entre los desafíos que circunstancialmente viví acompañando a otras personas y los que yo solita me puse, física, mental y emocionalmente terminé drenada. Porque no obstante estaba haciendo un trabajo interno fuerte, no descuide mi parte del HACER. Por eso, y como lección, he decidido establecer “otra lista” fuera de lo ordinario para mí.

Para empezar, mi propósito de año nuevo es FLUIR. Así como lo lees. Es una palabra súper compleja porque requiere de una gran dosis de confianza, otra tanta de paciencia y otra que es no vivir con expectativas. Tal cual, quiero que sea mi energía del año. Dejarme sorprender por lo que el año me traiga y si mucho me apuras, dejar que las cosas se acomoden solas. Ojo, no por eso voy a quedarme esperando en el sillón, pero a veces queremos algo con tantas ganas, que lo buscamos y buscamos y sí, lo logramos pero ya ni nos sabe cuando lo conseguimos. Para mí, el mayor reto será no generar expectativas. Pero al tenerlo tan claro, estoy segura que la vida me irá guiando a hacer de esto toda una maestría de vida.

El segundo gran propósito que tengo es empezar a ser más “barco” conmigo misma. Si me lees en otro lugar que no sepas que significa eso, en México así le llamamos a los maestros que no son exigentes con los alumnos. El año pasado me caché siendo una militar conmigo misma. Abracé varios procesos donde fui alumna literalmente y la vida en verdad no me dejó comprometerme al 100 por todos los desafíos que traía en su momento. No sabes que dura fui conmigo por no lograr cumplir con todo. Después entendí que era parte de la lección. El HACER no me hace SER. Y por eso, este es uno de mis grandes regalos que me daré este año. Simplemente SER.

El tercero y el que más me ilusiona, dedicarme tiempo a mí y mis hobbies. Amo tanto mi trabajo que a veces he descuidado hacer cosas que no estén relacionadas a él. Leo cosas que me ayudan a entender más mi actividad, estudio cosas que están relacionadas con lo que hago, etc. Este año me puse como un gran motor, retomar mi vida en el arte. Si no lo sabías, solía pintar cuando era adolescente y me encantaba. Amo cantar, y lo haga bien o no, me genera un placer infinito. Por lo que quiero retomarlo de una manera que pueda dedicarme ratos a mí y a llenar mi alma. Simplemente a SER.

Si ves, parecen tres propósitos sencillos, pero requieren de una disciplina y autoobservación increíble. Hoy, más que nunca, soy una convencida que también es necesario regresar a lo más trascendental y poner como propósito y enfoque central nuestro SER. ¡Vaya que solo de escribirlo suena a que nos la vamos a pasar bien Renata! 🙂

Por eso mi propuesta para tus propósitos de año nuevo es incluir uno que te lleve a ser más tú. A que alegres tu alma desde todos los enfoques. Por lo menos para mí, nada de logros inflexibles y cuantitativos. ¿Para ti? ¿Qué propósitos te pusiste? Si uno de ellos es transformar tu rostro, te dejo un video con algunas ideas para lograrlo:

Te abrazo y te recuerdo que me encanta leerte siempre. ¡Gracias por ser y estar!

Share: