tiempo libre culpaNací en una familia en dónde mi ejemplo de lo que es ser mujer es muy inspirador. Por un lado, pocas mujeres conozco que logren hacer lo que mi mamá ha hecho y a veces me sorprende la cantidad de energía que tiene para su edad. ¡Es impresionante! Le admiro, agradezco y sobre todo valoro todo lo que hace. Sin embargo, sí debo de confesar que, por lo que vi y viví, el “no hacer algo” me genera culpa. Así como lo oyen, el estar sentada en un sillón sin estar haciendo, planeando, hablando, escribiendo, leyendo, ¡lo que sea! me genera culpa. No es lo que vi, no es lo que ella hace y si lo hace no le genera nada de paz.

Yo no sé cuántos más pasen por esta situación porque a la mejor no tienen la suerte de tener por momentos “tiempo libre” como lo tenemos algunos freelance que decidimos emprender el maravilloso viaje de ser nuestros propios jefes. Pero la otra vez escuchaba una reflexión que sí me dejó pensando y me dejó la cosquillita de escribir este post. ¿Desde cuándo le tenemos que llamar tiempo libre a nuestro tiempo? ¿Cuándo nos volvimos esclavos de él? ¿Cuándo empezamos a sentirnos culpables por estar sentados únicamente por el gran gozo de estar sentados contemplando nuestros pensamientos o al de enfrente?

¡Definitivamente está muy sobre valuado estar ocupado y nunca tener tiempo… ni para uno! Hoy si no tiene agenda llena, seguro algo estás haciendo mal. Espero equivocarme, pero una de las percepciones que empiezo a tener acerca de la definición social de éxito es justo estar ocupado. Pareciera que el estarlo te eleva a categoría de persona muy importante y por momentos pienso que justo eso es lo que para MI no sería. Para mí es tener la libertad de estar y hacer lo que quieras cuando quieras con la gente que quieras.

En la teoría china de los 5 elementos, en dónde el reto está en equilibrarlos, está el agua que requiere la tranquilidad y el descanso para recargar sus pilas. Es indispensable hacerlo para tranquilizar las aguas y poder ver con más claridad lo que viene, obvio sin sentir culpa que conecta con emociones nada positivas. Por eso hoy te invito, a que si eres de los que también sienten culpa por no hacer algo, empecemos a quitarle esos prejuicios y entendamos que esos momentos, pueden darnos gran capacidad de hacer, crear, gozar, vivir más. Es momento de cacharnos en ideas que no son nuestras y empezar a construir las propias.  Mi mamá, mi suegra y muchas mujeres más que conozco lo tenían que hacer porque su vida no les permitió hacerlo de otra forma, pero yo hoy que estoy enfrente de la posibilidad de estar 5 – 10 – 40 minutos sin hacer algo, creo que los voy a aprovechar SIN CULPA. ¿Te sumas al reto?

¡Gracias por leerme y compartir tus experiencias, pensamientos y sobre todo emociones!

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