IMG_6676¡WOW! He de confesar que nunca había ido al béisbol y la semana pasada mi hermano organizó llevar a mi sobrino a apoyar a los Diablos Rojos. ¡No tengo palabras para contarles la GRAN experiencia que fue haber ido! Para empezar, para ser un estadio “temporal” qué lindo está, que cuidado y limpio, con decirles que los baños los encontré impecables y ¡hasta con papel!. El ambiente es sumamente familiar y no saben lo divertido que se pone. Yo quiero pensar que hay un DJ tiempo completo porque las canciones súper ad hoc para lo que está ocurriendo en la escena y en verdad entre la música y la mascota Rocco, no hay manera que no te saquen varias sonrisas tirándoles a risas. Hay una gran variedad de comida y en realidad bastante buena.

Ahora, vayámonos a lo bueno que es el partido. Tuve la suerte de ir a un partido donde le zumbaron a los Rieleros de Aguascalientes. Ahora suerte porque los Diablos al estar de locales, imagínense el ambiente que se armó. Sin embargo, sí confieso que llega un punto en dónde yo sufro porque una cosa es ganar y otra cosa es apalear al equipo contrario y esta sí fue paliza. Pero quitando eso, ¡que lindo deporte! Alguna vez me lo explicaron como este recorrido que todos vamos teniendo por la vida. El ir conquistando bases y sobre todo ir sorteando obstáculos es la metáfora del viaje de la vida hasta que llegas a “HOME”. ¡Que rico lugar para llegar! 🙂

Si NUNCA has ido, te invito a que lo intentes, será una experiencia que no te puedes perder porque además no es cara si vas los días que las entradas son 2X1. Pero te cuento toda esta historia porque al final del partido, el ver la cara de mi sobrino, el revisar las fotos y ver nuestras caras con un brillo en los ojos y luminosidad no me quedó ni una sola duda que la vida es eso. Son experiencias que cuando uno las comparte con otros, se vuelven esos momentos memorables que seguro no se nos olvidará.

Es cuando el buen Odin Dupeyron en su obra a ¡A Vivir! repite de manera constante “solo tenemos $600”, los cuales la mamá se quería gastar para llevarlos al cine y que eran lo último que les quedaba para “el mes”. Pero hoy viéndolo en retrospectiva, esos $600 que se pueden INVERTIR, no gastar, en una experiencia, se cuatriplicarán con el paso del tiempo cuando quede realmente guardado en la memoria, pero sobre todo en el corazón.

¡No escatimes en cosas que te puedan hacer GOZAR y VIVIR! La gran mayoría de esas cosas te sorprenderá que pueden ser más económicas de lo que pensamos.

¿A ti que te saca brillo en los ojos? ¿Has ido al beis? ¿Cuál fue tu experiencia?

¡Gracias por leerme y me encantará que cometes el post abajo y no en el FaceBook para que más gente pueda leerte también! ¡Que rico es nutrirnos entre todos! ¿A poco no? y ¡Vayan al beis! ¡No se van a arrepentir! 😉

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