Siempre vemos el inicio de año como el mejor momento para reinventarnos. Empezamos desde cero, tenemos disposición, estamos motivados a cumplir esos objetivos que parecen difíciles. Sin embargo, pasan los meses y algo pasa: olvidamos nuestros propósitos que, sin temor a equivocarme, estoy segura son escalones para cumplir tus sueños.

Posiblemente la rutina, la falta de voluntad o a la mejor la falta de quijada (eso en comunicación facial se relaciona con disciplina) nos hace perdemos de nuestros propósitos y con ellos de nuestros sueños.

El camino dorado se entiende como esa misión de vida con la que te comprometes. Podemos ver si la hemos definido gracias al mensaje que nos envía las “líneas del propósito”. Ellas nos van indicando cómo estamos viviendo esa misión. Son excelentes jueces que nos invitan a reflexionar de manera diaria acerca de nuestro objetivo de vida. A veces nos dicen que estamos estancados, otras veces que nos hemos perdido y ese diálogo nos puede ayudar a enfocarnos.

El reinventarte es un ejercicio que si lo hiciéramos diario, nos cuestionaría hacia dónde vamos y qué queremos. Nos invitaría a ser objetivos y definir quiénes somos de una manera generosa y compasiva. Nos haría enamorarnos de nosotros mismos y buscar ser nuestra mejor versión todos los días. ¡Atrévete a reinventarte! Verás que si lo haces un hábito tendrás una visión más clara de tu caminar y tendrás un gran objetivo diario que lograr.

[facebook_ilike]
Share: