La Navidad ya llegó y con ella la época de posadas, comidas laborales y un sinfín de compromisos que requieren de cierta etiqueta. Sin embargo, una que preocupa por la vigencia e impacto que puede generar en las otras personas es la que se refiere los regalos que se dan o que se dejan de dar para estas festividades; que aunque no vaya con su credo, es importante considerar e implementar como atención a los demás.

La imagen pública es la percepción que tienen las personas de nosotros o de nuestra empresa que produce una respuesta colectiva unificada. Esa percepción se basa en experiencias previas de la persona que está recibiendo los estímulos, interpreta y se volverá su realidad. Por ello, el generar una buena imagen pública requiere de tiempo, pero también de una congruencia de estímulos que la vayan formando para después convertirse en su reputación.

Los regalos son una muestra de afecto, agradecimiento, o bien, un recordatorio que comunican información de nosotros o de nuestra compañía. En esta época navideña son clave para fortalecer vínculos, limar asperezas o simplemente agradecer a la persona lo que hizo por nosotros durante el año. Existen dos tipos de regalo: los corporativos que son de empresa a persona y los que son de persona a persona que normalmente se dan en la misma empresa.

Por ello, al momento de seleccionarlos, 
no hay que olvidar los siguientes consejos:

  • El regalo sea imaginativo y de buen gusto.
  • Que no sea muy caro porque puede incomodar a la persona o simplemente ponernos en aprietos para pagarlo después (sobre todo el del jefe, él sabe cuánto ganamos y se puede malinterpretar el mensaje).
  • Algo que le sirva a la persona. Si es un regalo que le puede ayudar a desempeñar su actividad profesional aplica muy bien. La parte de las experiencias puede ser también otro gran regalo enfocado a lo que le gusta.  Si practica algún hobby puede estar relacionado con eso o bien algo que sepas gozará y le hará pensar en ti de una manera muy positiva.
  • Si es un regalo “corporativo”, no utilizar el logo de una manera tan visible si queremos que le sirva a la persona. El logo puede usarse en la tarjeta de presentación o de manera muy sutil en el regalo.
  • Aunque sea una festividad religiosa, evita enviar algo que comunique este mensaje de manera explícita.
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