etiqueta alimentos en la oficinaTodos hemos sido testigos de apodos como “¡Ah, claro! ¡Juanita la del atún!”, Sí, claro, la secretaría del contador que siempre se termina el café”, “La del 2º piso que siempre calienta la comida y deja apestando el piso”, y seguro tu debes de tener unos mejores. Lamentablemente nuestras acciones tienen a construir nuestros apellidos en el ambiente laboral y se vuelven atributos de nuestra marca personal que no necesariamente nos ayudan al momento de interactuar con los demás.

¡Justo eso es protocolo! Se conoce como la cortesía social que nos ayuda a convivir mejor. Es una gramática que cuando no se usa, puede reducir la percepción que otros tienen de nosotros acerca de nuestra educación, elegancia, consideración hacia los demás, y temo decirlo, vincula nuestra marca personal con atributos que no necesariamente en el largo plazo nos pueda ayudar.

Existe mucha controversia acerca de lo que es y no protocolo y cortesía. Yo aquí quiero únicamente resaltar las premisas que debe de cumplir: Respeto por el de enfrente y por ti, Educación, Sentido Común y por supuesto cuando hablamos de protocolo ejecutivo, Políticas de la empresa que darán ciertas premisas y línea de comportamiento.

Con base a estas 4 premisas, que aplica para todo en la vida, te dejo algunos consejos que espero te sirvan para no ser rebautizado por lo que haces.

  1. Opta por alimentos que no huelan mucho. Según algunas encuestas de “Los alimentos más ofensivos en la oficina” están de menos a más: palomitas, comida rápida, comida recalentada china, cebolla cruda (dígase como ingrediente complementario de sopes, tostadas, tacos, chilaquiles), huevo cocido, pescado de cualquier tipo, tacos de cualquier tipo (canasta, carnitas), hotdogs, pizzas y ¡te tengo noticas! El pescado calentado en el microondas, en verdad que deja su olor por todo el piso y por varias horas. Evita por llevar estos alimentos a la oficina, calentarlos o bien comerlos en zonas donde el olor se impregne.
  2. Aunque no lo creas, existen algunas verduras que también son muy olorosas y pueden incomodar a los demás como el brócoli, la coliflor o las coles de Bruselas,
  3. No dejes tu molde encima del escritorio. No sólo habla de ti, porque en caso de que cualquier externo llegue de visita, pensarán que todos en la oficina comen ahí. Antes de usarlos y después, tenlos en un lugar que no se vean.
  4. No invadas el refrigerador colectivo con los 5 moldes para cada una de las comidas, colaciones y demás que llevas. Recuerda que como su nombre lo dice, es colectivo y eso quiere decir que lo usen o no tus compañeros, debe de haber espacio para ellos.
  5. No olvides en el refrigerador colectivo, el molde con comida. Luego de un par de días por muy refrigerado que esté, también se echa a perder.
  6. Evita tirar la comida echada a perder en el basurero colectivo. Aunque esté tapado, esos olores penetrantes son muy incómodos para el resto de los demás. Espera a llegar a casa y hazlo en una bolsa aparte y ciérrala.
  7. Cambia de manera frecuente los moldes. Con el uso se tienden a colorar, rayar por los cubiertos y lucen sucios y descuidados. Tus cosas son tu reflejo. ¿Qué quieres que digan de ti?
  8. Usa un molde adecuado para la comida que estás llevando. Sonará lógico pero cuántas veces llevas algo con caldo en donde el líquido terminó, si bien te va, en la bolsa en la que lo transportabas.
  9. No laves los moldes en el lavabo de manos. No solo puede dejar residuos que a veces no se van, la mezcla de olores también puede ser muy desagradable para los demás. Espera mejor a llegar a casa y ahí hacerlo como Dios manda.
  10. A veces por el tiempo, será necesario que comas en el escritorio. Trata de llevar una servilleta para ponerla sobre el escritorio y así evitar que se ensucie en caso de que algo se caiga.

Sin duda, llevar tu propia comida es una gran opción en cuestión de salud, economía y tiempo, pero hasta para eso, no está de más seguir estas pequeñas reglas.

¡Muchas gracias por leerme y compartir!

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