El ser deportista de alto rendimiento sin duda requiere de muchos sacrificios. Sin embargo, a veces perdemos de vista que no sólo se necesita disciplina y un gran talento para ser un deportista exitoso. La comunicación facial es una herramienta que nos ayuda a diagnosticar a las personas por medio de sus facciones y sus reacciones materializadas en expresiones o microexpresiones.

Ese diagnóstico consiste en saber como es la persona y en qué está experimentando en un momento determinado. Es importante entender que la cara está compuesta de músculos que se van ejercitando con las diferentes emociones que realizamos en nuestra cara y que por ello, existe una regla de la comunicación facial en dónde sabemos que la cara cambia y que por eso el diagnóstico que se realiza es en un momento determinado.

En el caso de Phelps, los cambios en su rostro son más evidentes en la segunda mitad de su cara. La barba se la he hecho más cuadrada y su picudo y salido mentón ha disminuido de manera notable. Eso nos habla de una persona más madura y estable que con el paso del tiempo ha materializado su conocimiento en actitudes más estables. Sin embargo, es notoria su necesidad de reconocimiento que también lo han llevado a buscar esos niveles de exigencia y excelencia.

Por el otro lado, es un hombre muy enfocado, de pensamiento rápido y con una alta capacidad para darle seguimiento a los proyectos y terminarlos. Necesita tiempo para él y su practicidad lo puede llevar a tener algunos conflictos con otras personas que no hacen las cosas como él.

Es un hombre que no escucha, sin embargo esto puede ser algo positivo ya que le permitirá luchar por sus ideales de una manera más clara. Analítico, no le gusta que le digan qué hacer y con una voluntad y ganas de imponerse de manera importante.

Definitivamente un perfil y características de todo un triunfador que en estas Olimpiadas vuelve a dar de qué hablar por sus resultados en la alberca y no por su vida personal.

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