Últimamente he recibido muchas preguntas acerca del rostro. Además de que gozo escuchar de ustedes, también entiendo más cuáles son sus inquietudes para tocar en futuros posts. Hoy, el artículo justo surge a raíz de una pregunta que me hicieron de manera constante. Es por eso que consideré importante tocar todo una entrada para explicarlo: ¿Por qué yo no tengo arrugas?  

En el artículo pasado hablé acerca de las arrugas. Es importante entender que no es un tema de edad. Existen personas que a los 20 años ya tienen algunas arrugas. Otras personas a sus 45 y no tienen nada. ¿Está bien? ¿Está mal? Ni una ni otra, sólo hay que recordar que es el lenguaje que habla nuestro cuerpo. Claro que la elasticidad de nuestra piel influirá en qué tanto se marcan las arrugas, pero no lo es todo.

Las arrugas son ese mapa emocional que nos va marcando lo que hay que trabajar internamente. Sin embargo, existen 2 razones por las que es probable que no tengamos estas marcas de guerra:

  1. Evasión: Sí, a veces ha sido tal el sufrimiento que preferimos no recordarlo.  ¿Está mal? Probablemente los especialistas en el tema dirán que sí. Yo pienso que si no te limita, no debería de ser un tema de preocuparse… Siempre, siempre de ocuparse en observar si aún no se encuentra la causa de nuestros patrones.
  2. Aprendizaje hecho nuestro: El aprendizaje que incorporamos en nuestro día a día hace que no requiramos más recordatorios. Es por eso, que lo que dicen los chinos que las personas somos capaces de borrar arrugas antes de los 70, incluyen también las arrugas de aprendizaje en las que incorporamos a nuestro actuar diario e inconsciente lo que nos dejó determinada vivencia.

Como podrán ver, la comunicación facial es un arte que requiere de leer la cara en conjunto y con la historia de la persona para hacer una lectura integral y sobre todo enfocada en realmente aportarle algo a la persona para conocerse y sobre todo tener herramientas de diagnóstico para que la persona realmente pueda enfocar esfuerzos.

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