He de confesar que no tengo la dicha de tener un hijo aún. Sin embargo, tengo que agradecer a mi hermana que me ha dado EL regalo (el mejor sin duda) de tener 3 sobrinos que son mi vida.  Entre todo lo que me han enseñado, me han dejado entrar a un mundo que creo es imposible ser objetiva cuando uno está ahí de lleno. Para este post en particular, voy a pedir una disculpa si mis observaciones no son del todo precisas por no poder ejercer esta tarea de educar y desarrollarme en este entorno de tiempo completo. Les extiendo toda mi admiración por la gran tarea que realizan y que sin antecedentes infiero que la deben de estar haciendo de manera EXTRAORDINARIA por el hecho de hacerla con tanto amor y dedicación. Sin tanto preámbulo, ahora sí empecemos esta sección que quise llamar “Para ser grande, primero ser pequeño”.

8 de la mañana. Una mañana fría y el sol apenas se asomaba. Las mamás iban llegando a la tan esperada “Olimpiada” en dónde competían varias escuelas. ¿La cede? Una escuela de puros niños caracterizada por tener una cancha de fútbol tan grande para albergar a varias escuelas en diferentes competencias deportivas al mismo tiempo. ¿La sorpresa? Toparme con niños peinados iguales, usando los mismos accesorios, diciendo las mismas palabras.

Tengo muy consciente que esto pasa en todas las edades. Buscamos pertenencer a grupos y la manera que el ser humano encuentra más sencilla es adoptando comportamientos, maneras de vestir, hablar y pensar similares para no arriesgarnos a que a los demás no les guste. Es una manera que tenemos para facilitar las relaciones y de ahí que surgan las famosas tribus urbanas que definen a grupos sociales. Sin embargo, lo que me llevó a pensar más a fondo en esta “generación de igualitos” fue este pequeño encuentro con niños de 5-6 años es dónde no creo que ellos sean los tomadores definitivos de decisión en muchas de estas variables.

Mis sobrinas piden tal o cual cosa. Efectivamente solicitan las ligas de figuritas porque las hacen estar “in”, le dicen a mi hermana que no quieren usar tal color o x blusa. Lo que me brinca es la búsqueda de elementos por parte de las mamás para hacerlas pertenecer más. Parte de lo que he trabajado en mi certificación facial es la búsqueda de talentos. Algo en lo que les hacemos mucho énfasis a mis sobrinos son las diferencias que existen entre ellos. Buscamos resaltar que no se puede comparar si uno leyó más rápido que el otro porque cada uno tiene habilidades completamente diferentes. No son mejores o peores… SON DIFERENTES.

Creo fielmente que falta reforzar mucho esta parte en todo hogar y escuela. Tenemos la mala costumbre de comparar peras con manzanas. NO SOMOS IGUALES y por lo mismo no podemos comportarnos de la misma manera. Algunos traemos habilidades para escribir, otros para leer, otros para observar, otros para correr, otros para hablar en público, otros para bailar, y no acabaría. Buscamos siempre medir a la gente con la misma regla y entiendo que se deban de poner parámetros para hacerlo, pero también hay que saber decir las cosas para no herir a los enanos que aunque no lo creamos son exageradamente susceptibles.

En verdad te invito a que observes a tu hijo y veas cuáles son sus talentos. No lo etiquetes si no es muy virtuoso en algo, afectan mucho a la larga y los limita. Mejor refuerza las cosas en las que es muy bueno y busca hacerle ver que TODOS somos diferentes y no porque uno saque más calificación en matemáticas quiere decir que el otro es un burro. En ventas se dice que es mejor fortalecer los talentos que tratar de desaparecer los defectos. En la infancia se puede moldear mucho su personalidad. Ayúdalo a irla encontrando y comparte el desarrollar una sana autoestima basada en el AUTOCONOCIMIENTO.

Y tú, ¿Qué haces para fomentar la individualidad de tu hijo? Compártelo con nosotros.

[facebook_ilike]

Share: