Lugar felizEl otro día platicando con mi hermana le decía de lo feliz que me hace ir a Londres. Sí, confieso, fue mi lugar feliz por mucho tiempo (recuerden que viví ahí por un tiempo y que mi esposo vivió gran parte de su vida en ese lugar). Ahora cada que regreso sigo rodenándome de recuerdos felices. Si, sólo de pronunciar su nombre, me voy a ese olor tan distintivo del aeropuerto. Vivo de nuevo el bullicio, los sabores, sonidos y hasta colores que tiene. Para mí, ese lugar es mágico y solo deseo compartirlo con la gente que amo.

Seguro tu también tienes lugares mágicos que te hacen transportarte a estados anímicos felices. Lo irónico de las cosas es que a veces esos lugares no necesariamente tienen que ser físicos. Muchas de las veces son emocionales y olvidamos por completo como ir a ellos. Cómo decirle a nuestra mente que se centre en esos lugares o bien estados que tanto bien nos hacen para recordarnos quiénes somos.

¡Tal cual! Para mi Londres significa gritarme en la cara quién soy. ¿Por qué? Porque me hace recordar cuando muchas de las veces iba yo y mi alma caminando a los lugares que más amaba sin que nadie que me dijera que no, vistiendo como yo quisiera y haciéndolo en el tiempo que yo pensaba adecuado. Comer lo que se me antojaba y así la vida. ¡Únicamente complacerme a mi! ¡Qué fácil! Hoy entiendo que la vida es un juego de conciliación! Pero regresar a este lugar feliz me hace conectarme con mi esencia y entender qué me hace feliz.

Por eso hoy, te quiero invitar a que recuerdes tus lugares felices. Te recuerdo, no tienen que ser físicos, pueden ser emocionales, y ellos realmente te tienen que hacer feliz. ¿Qué de todo eso que te salta a la cabeza te hace recordar tu esencia? Te hace vibrar tu YO mas auténtico y libre. Ese que siempre quiere salir pero que por miedo no lo dejamos y así le hemos dado largas para que un día mejor elija quedarse en el olvido porque así fue más fácil.

Si te soy sincera, antes Londres era mi anclaje. Cada día empieza a querer vivirlo más en cualquier parte del mundo, porque una gran lección que he aprendido es que el lugar lo hace la gente, pero sobre todo UNO MISMO.

¿Cuál es tu lugar feliz?

¡Gracias por leerme y compartir!

[facebook_ilike]

 

Share: