El lenguaje corporal es fascinante. No encuentro otra manera de definirlo. Puede ser morboso, intrigante, polémico y a veces muy ruidoso porque todo lo que no habla grita. Todo lo que digamos de él nos despertará la curiosidad para observar al de enfrente y por primera vez bajar nuestro celular de la mano y realmente atender a nuestro receptor. Pocas veces se habla de lo profundo y revelador que resulta ser para conocernos un poco más y cacharnos cuando estamos en piloto automático. Si te soy sincera, mi primer acercamiento fue para entender al mundo, pero hoy, me gusta abrazarlo para indagar un poco más en mí y ha resultado ser un gran recordatorio de algunas lecciones que a veces se me olvidan y que hoy te quiero compartir:

1. Nada en la vida es personal: A veces podemos concluir a través del lenguaje corporal de otros, que un movimiento tiene que ver con nosotros. Si cruzó los brazos o hizo una mueca, seguro es porque le caemos mal y quiere decir que nos vayamos de ahí. Con los años he observado que nada más equivocado que eso. El lenguaje corporal para empezar es un atajo a lo que la persona está sintiendo, pero no necesariamente pensando. La diferencia radica en que uno me platica que sí está incómodo con algo, pero no por eso quiere decir que conmigo o con lo que le estoy diciendo. Probablemente recordó cuando su esposo en la mañana le dijo algo que le molestó y uso palabras similares a las mías, o bien simplemente se siente incómoda con la blusa que eligió porque hace visible esos “gorditos” que le están saliendo. De nuevo, NO ES PERSONAL, es una materialización de su estatus con respecto a lo que está enfocando su atención en su mente.

Ahora, llevando esta lección a un nivel más elevado, pregunta: ¿cuántos de nosotros no vamos por la vida sobreanalizando las cosas y sintiendo que me vio feo, que me dijo eso a mí directamente o que simplemente por caerle mal hoy me pidió el reporte? ¿Cuánta energía dejamos en el camino justo por sentir que todos la traen en contra nuestra? Estoy segura que la gente no se despierta por las mañanas pensando cómo nos puede hacer pasar un mal día. NADA ES PERSONAL, repite conmigo las veces que sea necesario y te prometo que yo también te sigo en estas repeticiones, porque sin duda, nuestra mente a veces nos juega malas pasadas y nos hace pensar que todo gira alrededor de nosotros y temo decirte que… ¡NO! :S

2. ¡Todo es cosa del contexto! Una de las grandes reglas para leer el lenguaje corporal tiene que ver con el todo que implica y está alrededor, o sea el contexto. Hemos escuchado muchas veces que las declaraciones las “sacaron de contexto” y claramente una palabra o una frase fuera de lugar puede decir otra cosa completamente diferente. El cuerpo, al ser un lenguaje muy escandaloso, debe de estar interpretado con el resto de las premisas para que no se malinterprete.

En el día a día, ocurre exactamente lo mismo. ¿Cuántas veces sacamos palabras, frases, declaraciones, decisiones sin saber TODO lo que está alrededor? Y eso no es lo peor, a través de esa poca información que extraemos, sacamos opiniones a veces un poco inquisitivas y eso me lleva a la 3era. lección que me recuerda el lenguaje corporal en todo momento.

3. No apresures tus conclusiones. Sí, suena imposible neurológicamente hablando porque estamos diseñados para brincar a conclusiones con muy poca información. Tan poca, que la metáfora que usan algunos autores es que pienses en la punta de un alfiler. Ahora con tu imaginación ponla en el monitor de tu computadora. ¿Alcanzas a ver la poca superficie que cubre? Bueno, pues eso es lo que vemos y con esa información concluimos cosas. ¡Que locura! Por eso mismo enjuiciar, de nuevo entiendo que sea parte del proceso de percepción y además nos ayuda a sobrevivir, puede ser algo muy incómodo cuando no tenemos TODA la fotografía.

Suenan sencillas, pero creo que todos tendemos a hacerlo y si encontramos maneras de cada día irlas recordando, creo que podemos generar mejores relaciones y una mejor convivencia.

¡Gracias por leerme y compartir!

Y antes de que se me olvide, te comparto otros contenidos interesantes al respecto de lenguaje corporal para que veamos como a veces ni siquiera somos los que elegimos poner una postura u otra y en ese cantar, hasta nuestro ambiente influye muchísimo en eso que proyectamos.

 

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