Siempre he pensado que los maestros y las lecciones están en todo momento si sabemos escuchar. Esta vez yo iba de acompañante y justo me cayó el 20 de lo que realmente es y no tu responsabilidad de una manera muy clara.

Aunque no lo creas, cuando algo es tu responsabilidad te debería de liberar. Así como lo oyes, en el momento en que lo haces, debería de dejarte una sensación de alivio y paz. Por ejemplo, si sabes que ir a trabajar te dará el dinero para mantener a tu familia, el hacerlo te da tranquilidad porque sabes que no les faltará nada. En el caso de los niños, si saben que entregar la tarea les garantiza una buena calificación y por consiguiente una buena relación con los padres, debería de ser un alivio hacerla, en vez de un pesar.

Cuando asumimos nuestras responsabilidades y las desahogamos, nos deberían de dar paz mental. Pero aquí viene el truco, cuando no son nuestras nos genera todo lo contrario y el reto está en saber diferenciar. Te pongo un ejemplo, si tu hijo no entrega la tarea y te empiezas a preocupar porque no la ha hecho y te truenas los dedos cada que llegan las calificaciones, ¡te tengo noticias! no es tu responsabilidad. La tuya termina en el momento en que le pones todas las condiciones para que la haga, pero no debería de ser tu pesar ni tu carga el que la haga o no.

Ocurre lo mismo cuando queremos que una persona cambie para que logre algo o simplemente porque pensamos que lo más conveniente es que cambie. Evidentemente nosotros no vamos a poder hacer que eso ocurra por mucho interés en que tengamos de que pase. Cuando entendemos que por la ley de la individualidad únicamente somos responsables de nosotros, las cosas empiezan a ser más fáciles de ver y sobre todo de procesar. No digo que no duela ver a nuestros seres queridos no pasándola muy bien, pero lo que hay que grabarnos muy en el fondo de nuestro ser es que uno únicamente es responsable de uno. Que fácil se oye y que difícil implementar, pero veámoslo más detenidamente y que rico y liberador es saberlo y tomar acción.

Aunque no lo creas, la gente que carga responsabilidades también las marca en el rostro. Es una arruga que “corta el flujo del río”, si lo queremos ver con las maravillosas metáforas que los chinos siempre están utilizando para explicar el fascinante lenguaje de la cara y hace sentido. No dejan que las cosas fluyan ni ellas fluyen. Te invito a que empieces por entender qué es tuyo y qué no para que una vez que asumas esas responsabilidades, realmente te puedas liberar.

¡Gracias por leerme y compartir!

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