Esta semana vaya que ha estado llena de mucho movimiento. Los que vivimos en nuestra hermosa Ciudad de México, vivimos un evento que nos marcará. Para los que nacimos antes del 85, claramente abrió la herida y con ella abierta, estamos buscando hacer que los que realmente sufrieron esto de manera directa, puedan ahorita salir adelante.

En este mundo digital, la información corre a una velocidad impresionante. Sin embargo, una de las cosas que debo de reconocer que ha ayudado y ha cambiado completamente la manera en cómo nos comunicamos, es el nuevo lenguaje de señales que se ha difundido en las redes sociales y que sirve para que en los lugares dónde se esté haciendo labor, la gente haga caso de una manera más ordenada y rápida. ¡Vaya que es importante construir esos protocolos de comunicación y porque no, darle su valor a ese lenguaje no verbal que resulta ser TAAAN importante!

Consiste en 4 movimientos que van mas o menos así:

Me faltó el ícono de pedir agua que son las dos palmas de las manos abiertas completamente a la vista. Cada una de este código no verbal, envía su mensaje y por supuesto que cumple su objetivo, porque a la mitad de tanta gente y bullicio, lo que no habla, parece ser que grita más que 1000 voces al unísono. Para los que hemos estado en algún lugar con afectación, en verdad se ha vuelto un lenguaje y solo con una señal, empiezan a ocurrir las cosas. ¡Verdaderamente mágico y sorprendente!

El puño cerrado, con fuerza, hacia arriba es el que más me ha impactado. Es el que se utiliza cuando quieren escuchar lo que está ocurriendo dentro del lugar, pero también se empezó a usar para organizar a las cientas de personas que se aglomeraban para ir a ayudar. Ese puño cerrado se ha vuelto ese emblema de lo que hoy necesitamos: SILENCIO y que a la vez lo que más esperanza genera.

Con todo y el bullicio de todo lo que SIGUE ocurriendo afuera, hoy este puño cerrado deberíamos de usarlo con nosotros mismos. Deberíamos alzarlo con todas nuestras fuerzas y sí, guardar silencio. ¿Silencio para qué? Silencio para empezar a procesar todo lo que está ocurriendo en la Ciudad. Silencio para empezar a acomodar nuestros miedos, nuestras fobias, nuestro amor, nuestra esperanza, nuestro coraje, nuestra unión en los lugares adecuados. Silencio para aclarar nuestra mente y poder regresar al aquí y al ahora. Silencio para agradecer que desde el momento en que podemos ayudar, es porque estamos siendo sumamente privilegiados. Silencio para desconectarnos por una tarde y dejar de ver las redes sociales y la cantidad de contenido que sale en ellas. Silencio para simplemente contemplar nuestra existencia y verdaderamente poder reconectar con nosotros. Silencio para relajarnos, porque aunque no lo creas, el estrés emocional es el que más nos desgasta, y hasta arruga.

Hoy te invito, que desde donde me leas, honres esos silencios tan importantes y que los busques. Dan claridad, tranquilizan el alma y sobre todo, con el correcto pensamiento, generan mucha certeza y esperanza del futuro.

Te abrazo con todo mi cariño y respeto.

¡Gracias por leerme y compartir!

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