La semana pasada tuve la oportunidad de platicar con una persona a la que admiro y respeto. Mas allá de todos logros que ha tenido a nivel profesional (vaya que han sido bastantes, visionario convertido en empresario exitosísimo), me parece que la admiración que me despierta como ser humano supera por mucho la otra. Platicando de muchos temas, llegamos a un tema que me pareció fundamental para la creación de toda marca personal: el poder de trascender.

Por definición diríamos que es  el empezar a ser conocido. Yo me identifico con la parte de ir más allá y eso en realidad ya es darle un valor agregado a tu marca. Me contaba que él trataba de despertarse TODOS los días de buenas y silbando empezaba su día. De hecho es tan obvio que hasta sus hijos le han preguntado ¿qué haces para despertar todos los días así? Y cuando terminó de contarme la historia, cerró con “y eso para mí ya es trascender”.

Me dejó pensando y entendí que el trascender no tiene nada que ver con ser famoso, popular o tener posibilidades económicas. Va más en el dejar una huella en la gente y que en el mejor de los casos, hasta busquen reproducir lo que tú estás haciendo porque lo estás haciendo bien. Es buscar esas acciones que no sólo mejoren tu calidad como persona, sino que impacten a la sociedad y eso ayude a mejorar el mundo.

Sin embargo, el trascender sí es un arte pero también es una disciplina. Es hacerlo de manera diaria y que realmente forme parte de tus fortalezas que definen tu marca. Serán los pilares que conformen la estructura de ella y sobre todo serán las acciones que te abrirán muchísimas puertas en el camino.

Te invito a que busques esos diferenciadores que te hagan trascender. No sólo le darán cuerpo a tu marca, sino que te ayudarán a ser congruente contigo mismo.

Y tú ¿qué estás haciendo para trascender?

 

 

 

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