“Lo que está escrito con tinta no se puede cambiar. Eso es el ADN. Lo que está escrito con lápiz, sí. Eso es la epigenética”. Eso es lo que dice la revista de National Geographic en su edición de enero del 2012 y que de hecho le agrega un gran eslabón a la Comunicación Facial.

En la Comunicación Facial se establecen 4 elementos por las que se conforma un rostro humano y que son fudamentales para entender la evolución que se tiene a lo largo del tiempo, y me gustaría agregar también, de las experiencias:

  1. El ADN.
  2. El ambiente.
  3. Las decisiones.
  4. Las emociones.

Sinceramente, no creo que tenga que detenerme en explicarles las razones por las que la cara está compuesta por códigos genéticos. Somos el resultado de una lucha de genes que dio como resultado una cara compuesta por los ojos del abuelo, la nariz de mamá, las cejas del tío y posiblemente la boca del bisabuelo. Esa influencia es fundamental para entender de manera inicial nuestro rostro.

Sin embargo, y cito textualmente a esta publicación “Una manera en que el estudio de la epigenética revoluciona nuestra comprensión de la biología es revelar un mecanismo mediante el cual el ambiente afecta directamente a los genes. Estudios con animales, por ejemplo, han mostrado que si una rata experimenta estrés durante el embarazo, esto puede causar cambios epigenéticos en el feto que llevan a problemas de comportamiento cuando crece el roedor.”

Interesante leer la forma en que estas condiciones afectan la forma en que nuestro código genético «inicial» se va modificando por factores internos y externos. En el caso del experimento de la rata el estrés prenatal mutó el código genético y afectó el comportamiento del roedor. ¡Imagínate lo que debe de pasar de manera directa con nosotros mismos!

En cuanto a la Comunicación Facial, hicieron a bien en investigar a gemelos idénticos que con el paso del tiempo dejan de parecerse de una manera importante. En este caso hablamos de casos de gemelos que vivieron en un mismo entorno, ya que han existido otras investigaciones que prueban que al vivir en diferentes lugares, con diferente crianza, los cambios son abismales.

Las investigaciones aún no son tan reveladoras, sin embargo, ya está sobre la mesa este nuevo estudio que sin duda enmarca de manera importante la influencia y alteración de nuestra cara por diferentes factores que no precisamente están enmarcados en nuestro código genético.

Mira la foto, ¿Verdad que son caras diferentes?

¡La cara habla! y… ¡también cambia!

** La foto se extrajo de la publicación de National Geographic en Español Enero 2012.**

Texto en inglés: http://ngm.nationalgeographic.com/2012/01/twins/miller-text

 

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