La cara en los negociosCada día más, el mundo ejecutivo se preocupa por los mensajes que de manera no verbal comunicamos por medio de nuestra ropa, cuerpo, espacios, comportamiento, y no podía faltar la cara. Según diferentes estudios, más del 80% del mensaje es no verbal, y no lo pongo en porcentajes exactos porque de una mujer a un hombre estos porcentajes cambian por los enlaces neuronales que se realizan entre sus dos hemisferios cerebrales.

Sin embargo, la comunicación facial ha tomado una dimensión importante debido a que sus beneficios y aplicaciones son tan variadas y amplias como las áreas de estudio que involucra. Es un arte ancestral que empezó como una manera de diagnosticar enfermedades en China, pero que con el paso del tiempo su investigación y su certeza la han llevado a posicionarse como una herramienta ejecutiva más para mejorar la comunicación entre las personas, liderar, motivar y formar equipos de trabajo, detectar fortalezas y áreas de oportunidad personales, aumentar ventas, mejorar compras y reclutar personas.

En el caso particular del reclutamiento de personal, la comunicación facial es una herramienta muy valiosa por su practicidad. En un par de minutos, un ojo bien entrenado, puede dar información valiosa del candidato y de esa manera hacer una toma de decisiones con más información. Talentos, manera de decidir, forma de liderazgo, maneras de organizar proyectos, situación actual, emoción que siente por la situación que está contando en particular, son sólo algunas de las cosas que se pueden observar en el rostro humano.

El rostro es el resultado de las emociones que hemos experimentado a lo largo de nuestra vida. La genética tiene una carga e influencia importante en ella, sin embargo, con los nuevos descubrimientos de la epigenética, cada día más se comprueba que esa carga no es determinante para la cara que podemos desarrollar a lo largo de nuestra vida.

Por el otro lado, cada vez más se descubren las reacciones químicas que las emociones accionan en nuestro cuerpo y su lenguaje por medio de la comunicación no verbal (tonos y modulación de voz, postura, temperatura, cuerpo, cara) es apasionante y arroja un sin fin de información valiosa para entender un poco más a quién tenemos enfrente. Entre más entendamos este lenguaje, más empatía y en consecuencia influencia podremos desarrollar con los demás.

Una pregunta que me hacen muy a menudo es ¿por qué la cara? Y la respuesta es muy simple. Es la única parte de nuestro cuerpo que siempre va a estar al descubierto (hablo de la sociedad mexicana) y que además reúne un sin fin de elementos que nos dan una pléyade de información que podemos utilizar de manera responsable a nuestro favor. La cara habla y entre más descifremos ese idioma, mejor relación podremos tener con nosotros y los demás.

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