La cara habla espiritualmenteRegresé hace un par de semanas de un fascinante viaje a San Diego en dónde aprendí un poco más del apasionante mundo de la Lectura de Rostro. ¡No me deja de sorprender! Aunque llevo más de 9 años leyendo caras, es apasionante los cambios que puedes ver en las personas en cuestión de minutos. Ver un antes y después de una persona cuando entra en contacto con la consciencia y replantea cosas, ¡WOW! ¡Qué diferencia hace! Sin embargo, en esta ocasión el enfoque de lo que fui a aprender fue mucho más espiritual. Cosa que por sí solo puede resultar un poco mágico, a veces «fumado» y otras tantas inalcanzable…

La palabra por sí sola tiende a ser un tanto MUY aspiracional. A veces se asocia a un mundo religioso muy tradicional. ¿La realidad? Son clichés que vivimos de muchas maneras y que pensamos que para serlo tenemos que ir vestidos de blanco junto a una lista interminable de lo que no podemos hacer en vez de lo que sí podemos hacer acompañada de ciertas frases que te «venden» como espiritual.

Mi camino, me ha rodeado de grandes mensajeros que me han ido aclarando cada vez más dudas respecto a este mundo. Antes para mí, y por la educación que traigo, era acudir a misa todos los domingos, rezar y evidentemente seguir al pie de la letra los mandamientos. Con el paso del tiempo y la misma inercia de mi búsqueda, mi visión de espiritualidad cada vez se ha ido enfocando a a un plano mucho más terrenal llena de experiencias mundanas que me hacen conectarme conmigo misma. Es el poder tocar el aquí, conectar conmigo y en consecuencia tener una claridad del camino a seguir. Eso cuando lo repites y repites, te lleva a un actuar con más consciencia, ¡OJO! sin quitar de vista que somos humanos, no somos perfectos y que justo vinimos a esta vida a aprender…

Es chistoso como los eslabones se van juntando. Aunque este post lo inicié regresando de San Diego, lo dejé en el tintero y justo ayer tuve un encuentro con un primo muy querido que remató con una pregunta que me inspiró a terminar este blog: ¿Con qué práctica te sientes más identificado para conectar contigo? ¡Ahí vino mi entendimiento completo! Cada rostro busca diferentes estímulos para conectar con sí mismo. Existen rostros que una caminata en la naturaleza los recarga y los hace conectar a su mundo interior (los que tienen cejas muy pobladas). Otros la meditación, el leer un libro, el crear una obra de arte, el escribir, el cocinar, el estar solos, el limpiar… ¡No importa la actividad! Aquí lo importante SÍ es el resultado. Si esa práctica te hace valorar lo que tienes, enfocar la estrategia hacia donde quieres ir, te hace conectar con TU PAZ y TU AMOR, creo que ya estás del otro lado.

La cara habla, grita, a veces únicamente murmura. Sin embargo, recuerda que entre más la entiendas y comprendas su lenguaje, más vas a poder conectar contigo y en consecuencia tener una vida «espiritual», si así le quieres llamar, mucho más nutrida.

¿Qué te hace conectar contigo mismo? ¡Me encantará escucharte!

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