Era un día soleado y decidiste emprender un viaje mágico que sabías no sería sencillo pero la emoción de recorrerlo te llevo a empezarlo. Después de unas horas de caminar, te diste cuenta que no sabías en dónde estabas ni a dónde ibas a llegar, simplemente caminaste y caminaste a veces viendo para atrás, pero nunca pensando a dónde terminarías. ¿Qué estás sintiendo? ¿tienes miedo? ¿incertidumbre? Sitúate en ese momento y lugar, seguro sentirás más cosas de las que pueda describirte.

Lo que te conté simplemente es una analogía de lo que pasa cuando no tenemos un objetivo claro. El caminar y caminar sin rumbo fijo solo nos hace perdernos y gastar nuestra energía. El fijar objetivos es parte de un buen branding personal. Implica trabajar arduamente para conseguirlo de la mejor manera y eso darle una congruencia y dirección a tu  marca.

Siempre he pensado que la convicción y firmeza en el paso siempre genera un poder especial en las personas. Le agrega seguridad y eso en consecuencia aumenta su autoestima. Expande el potencial de la persona y simplemente lo motiva a no sólo ir en esa dirección y llegar a “el” lugar sino ir superando con creces ese objetivo inicial.

Te sugiero que escribas (no digas o pienses) hacia donde vas y de manera recurrente evalúes que tanto estás yendo hacia allá. El hacerlos públicos te ayudará a que esa presión social te lleve a caminar hacia ellos y además el no ponerte metas muy altas hará que las cumplas de una manera más sencilla.  Cuando lo hagas celébralo o bien regálate algo. ¡La motivación es muy importante para seguir caminando!

Nunca pierdas de vista hacia donde vas y trata que esa dirección te de gusto a ti y no a los demás. Recuerda disfrutar la caminata, a veces pasamos más tiempo en ella que en sí en el lugar al que queríamos llegar. ¡Mucho éxito!

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