Cada vez más el mundo vive una homologación infinita en formas, modos e ideales sociales. Las fórmulas cada vez están más hechas. Por ejemplo me viene una a la mente que podría ser algo así para una mujer:

Poder = Fuerza + Determinación – Sensiblidad – Empatía – Cooperación entre mujeres

Si le agregas un poco más de una, sin duda lograrás mejores resultados. Si le sumas una que era resta, ¡olvídalo! perderás credibilidad.

No es que yo lo crea, pero parece que cada vez más existen personas que entrenan a otras a ser lo que socialmente es aceptado para ser percibido de esa manera y lograr sus objetivos profesionales. ¡No lo juzgo ni critico! Simplemente sucede y aunque se valore muchísimo ese crecimiento profesional, ¡tiene consecuencias cuando caduca el proceso!

Viví un proceso de capacitación y consultoría muy significativo. Ella venía de una consultoría en imagen que el objetivo, por lo que concluí, fue lograr credibilidad por medio de un empoderamiento para crecer profesionalmente. El resultado de ésto efectivamente fue muy exitoso. Pero al cabo de 3 años las consecuencias llegaron: ¡No estaba feliz y se sentía perdida!

Trabajando y entendiendo lo que había pasado concluimos que se había perdido en este personaje “poderoso” que le sirvió de careta por 3 años. Sin embargo, al no aceptar su verdadera esencia, vivirla y potencializarla, se cubrió de corazas que únicamente la dañaron más. ¡Que valiente aceptar que estaba atorada! ¡No cualquiera lo hace y se somete a este cuestionamiento y replanteamiento de paradigmas! Su proceso fue muy enriquecedor.

Pasó por diferentes etapas que la llevaron a vivir un proceso de reencuentro, aceptación, amor, reinvención y potencialización. La clave fue siempre el respeto a la esencia pero abordada con mucha sinceridad y sin buscar caer en los estereotipos sociales que efectivamente “venden” pero a costa de la autenticidad,  individualidad y hasta felicidad de las personas.

Por eso, si eres de los que cree en fórmulas mágicas, te invitaría a que hicieras las propias y que no te dejes ir por las que socialmente están aceptadas.

** Quiero agradecer a la persona que inspiró este artículo. No sólo autorizó que su historia se contara, sino que me demostró que la transformación es automática si así se desea. ¡Gracias y sé que tu historia podrá inspirar a mucha gente más! G, ¡este proceso no tiene caducidad!

 

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