El poder de los zapatosSi has tomado algún taller conmigo, sabrás que tengo como mantra que en las cosas que SÍ hay que invertir es en ropa interior y en zapatos. La primera son los cimientos de la gran obra que crearás, o sea que todo debe de estar en su lugar y hacer que se vuelva una ventaja competitiva y no lo contrario. Los segundos, son los que te sostendrán y llevarán de un lugar al otro durante todo el día toda tu vida y son los únicos que tienes. ¡No son cosa menor! Y lo que veo es que es a lo que no le dedicamos el presupuesto “porque no se ve” o en el caso de los zapatos porque están de moda, bonitos o hasta baratos.

Sí, confieso que soy una adicta a los zapatos. ¡Soy mujer! no puedo olvidar esa parte de mi género y mucho menos perder de vista que a mi en lo personal se me hacen una de las prendas que más pueden complementar y subir un atuendo por muy básico que sea. Sin embargo, sí he visto que “con la edad” ha existido una gran transformación de visión y supongo que mucho tiene que ver con mi profesión. Ojo, no es porque sea consultora en imagen, sino que mi trabajo principal que es el de ser capacitadora/ maestra / conferencista y eso requiere que esté HORAS de pie y con zapatos de tacón (y no es canción).

El otro día, justo platicando del impacto que tienen los zapatos cómodos para la felicidad, entramos a un tema antropológico y el gran mensaje que me llevé es que la gente que tenía zapatos en tiempos de crisis (guerras, etc.) son los que sobreviven. Así como lo lees, era de las cosas que más se robaban en los campos de concentración. Son los que te dejarían llegar más lejos y vivir más cuando mantenían los pies calientes y hace todo el sentido si te lo pones a ver. Los pies en verdad son una zona sumamente sensible. Muchas personas que se dedican a ver las enfermedades desde otros puntos de vista dicen que por ahí entran muchas de las enfermedades. ¡Será el sereno! Lo que es un hecho es que pocas veces les ponemos la atención que se merecen.

Yo antes compraba zapatos por lo bonito y por supuesto que no me resistía los que “eran una ganga” ¿Cómo los iba a dejar? Ahora con esta POCA consciencia que he desarrollado en el tema, sí busco pagar un poquito más y no necesariamente por la marca, porque a veces son los peores, pero sí por comodidad, altura, soporte y demás. Me los pruebo, camino, me los vuelvo a probar, vuelvo a caminar y el proceso se hace tan largo como requiera tener la certidumbre que serán una buena inversión y no un gasto. ¡No saben las bellezas que he dejado ir! Pero el amor por mis pies me hacen entrar en razón y saber que no es rentable tener zapatos que no son cómodos.

Ahora, hice énfasis en la palabra POCA en el párrafo anterior, porque sí, no se puede negar el daño que los zapatos de tacón le hacen a las rodillas, pero OJO, creo que se trata de buscar un balance. Nadie puede menospreciar el poder que tienen al momento de usarse con un atuendo, la mejora de la postura, de nuestro caminado, de seguridad, pero creo que aquí el reto es no abusar y saber combinar y rotar el uso de unos flats BONITOS (nada de crocs, no viejos, no choclos, etc.), con unos buenos zapatos de tacón que ayuden a verte formal y adecuada para cada ocasión.

Recuerda que lo que no habla grita, ¿Tu qué quieres gritar?

¡Gracias por leerme!

 

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