Lamentablemente, me atrevería a decir que TODOS hemos tenido un caso en nuestro círculo cercano que haya padecido esta enfermedad. En mi caso, mi tía (con la que tenía una especial conexión) lo padeció y me tocó vivir una lucha incansable de esta guerrera que su victoria ante el cáncer de mama fue muy satisfactoria, pero de la metástasis a otras partes de su cuerpo no. Lo escribo con un nudo en la garganta, con lágrimas en los ojos y en sí con una impotencia tremenda por revivir estas escenas en dónde la lucha era día a día.

El cáncer de mama es una enfermedad que padece un paciente, pero que vive toda la familia. Es una lucha en donde la pasión por vivir y los diagnósticos de los doctores son los principales protagonistas. En algunos casos la pasión sale victoriosa y deja una huella imborrable en cada uno de los que lo vivimos, aunque sea de espectadores y porristas. En otros, un tremendo vacío y vulnerabilidad que sólo la fé puede ayudar a sanar poco a poco.

Los pacientes de cáncer son grandes guerreros, ¡mi tía lo era! y junto a su familia (en este caso mis primas y tío), se unen en esos equipos que bajo otras circunstancias serían invencibles. Los respeto, admiro y sobre todo reconozco ante los esfuerzos sobrehumanos que hacen por seguir manteniendo esa pequeña luz de esperanza. Sin duda, sin ese trabajo en equipo, esta enfermedad sería mucho más difícil de combatir.

En esta parte de la consciencia de salud, se plantea que el cáncer está vinculado a nivel emocional con rencores. La realidad es que esta enfermedad, entre muchas cosas que hace, te hace tocar tu lado humano más profundo y te deja reconciliarte con cosas del pasado.

En comunicación facial, la transformación de los rostros es evidente. El común denominador que he visto es que quita energía para HACER, las personas se vuelven más introspectivas, mas emocionales, con mucha necesidad de afecto y desarrollan la voluntad a niveles sorprendentes. ¡Hasta obvio parece! ¡La cara no miente!

Hoy sin duda, además de externar mi admiración, apoyo y sobre todo reconocimiento a todos los guerreros de esta enfermedad y a sus familiares, sí quiero dedicar mi sonrisa del corazón a esa guerrera que me enseñó tantas cosas y que no pasa un día sin que la recuerde: Martucha, se te extraña tanto por acá…

Reflexiones para compartir en el blog:

  1. ¿Has vivido un caso de cáncer en tu familia?
  2. ¿Qué transformaciones hubo en ella?
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