El viajar por placer es una de los mayores lujos que existen en la vida. El viajar por negocio, una necesidad irrenunciable a veces grata y a veces no tanto. Sin embargo, en los dos casos se requiere algo que hasta la fecha no he escuchado que alguien disfrute: empacar.

Existen mucho mitos y métodos alrededor del “hacer la maleta”. Muchos hablan de hacer rollito la ropa para que quepa más, otros de ponerlo en bolsas, otros simplemente estirarla. La realidad es que yo ya he probado varios y me sigo quedando con el que domino y que posiblemente mi experiencia en hacerlo me lleva a meter mayor cantidad de ropa. Sin embargo, antes de sufrir por meter las cosas, ¿por qué no pensar en qué es lo que deberíamos de llevar y así maximizar nuestro espacio?

¿Cuántos veces no hemos regresado con la maleta llena de ropa que no usamos? o todo lo contrario ¿cuántos no nos hemos mordido las uñas por no llevar la ropa adecuada? A continuación te pongo algunos tips que espero te ayuden a esta labor.

  1. Determinar necesidades y objetivos: Pocas veces pensamos en el empacar como una estrategia. Sabemos a dónde iremos, pero muchas veces no consideramos la gente con la que vamos. No es lo mismo empacar para la playa pero ir a una convención de ventas con nuestro jefe, que a una boda con nuestros amigos. Debes de considerar el clima y más allá de contar el número de días que estarás, piensa en número de eventos que tendrás y las características de los mismos (recuerda que cada uno tiene una etiqueta especial).
  2. Escoge un lugar en donde empacar: Ya teniendo en mente la cantidad y calidad de nuestros atuendos, es importante elegir un lugar en donde empezar a empacar. Yo siempre recomiendo hacerlo encima de la cama completamente despejada para no revolver ropa. Aquí nos servirá para montar atuendos e ir viendo combinaciones. Se vale regresar ropa. Recuerda que buscamos viajar ligero pero con estilo.
  3. Elige una gama de colores: El verdadero arte de empacar radica en la capacidad de mezclar las prendas entre ellas. El objetivo es llevar la menor cantidad de piezas pero que cumplan con los objetivos que tenemos. La manera más sencilla de conseguirlo es eligiendo una gama de color (preferentemente una de nuestra colorimetría) que logre una armonía visual entre la ropa sin temor a equivocarnos. Con esto podremos usar los mismos zapatos (que normalmente es lo que más ocupa lugar), abrigos, etc.
  4. Usa la creatividad y lleva accesorios: Trata de llevar prendas que puedas variar su utilización. Es la manera más simple de darle versatilidad a nuestro guardarropa limitado. Los accesorios son una manera sencilla de darle toques completamente diferentes a los atuendos. Ejemplo: Un día puedes usar un saco con un collar, al día siguiente le puedes agregar un cinturón por fuera a la altura de la cintura (cuidado si tienes torso corto), mangas arremangadas y una mascada.
  5. Lleva básicos extras: Por más planeado que tengamos nuestra agenda, a veces existe la posibilidad de que se haya ensuciado o nos salga otro evento. Trata de llevar alguna prenda que sea un básico y que quede bien con lo demás que llevas. Una camisa blanca, un sweater negro con los accesorios correctos, puede sacarte de cualquier imprevisto
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