Vivimos a unos niveles súper acelerados en dónde cada día el cortisol se empieza a volver una parte importante de nuestra bioquímica. Sin embargo, con todo y ese ritmo que llevamos, hay momentos en dónde sin duda tenemos que frenar y poner un alto. Nuestro rostro es ese testigo insobornable que realmente nos platica qué está ocurriendo dentro de nosotros y aunque seguramente existen síntomas como un cansancio muy obvio, a veces problemas para dormir o peor aún malas relaciones, hoy te platico algunos síntomas que tienes que observar para hacer un alto antes que tu cuerpo te lo exiga. Recuerda que al final estos son efectos, tenemos que irnos a las causas si queremos realmente hacer algún ajuste importante.

1. Ojos rojos: Existe un mapa facial en el rostro que está vinculado con órganos. Es decir, cada facción tiene una relación directa con un órgano en particular y a su vez, tanto las facciones como los órganos, para la medicina China Tradicional, van haciendo sistemas, asociados a uno de los cinco elementos chinos. Lo blanco de los ojos, mejor conocido como la esclerótica está relacionado con el hígado. Cuando se ponen rojos, nos está diciendo que hay una sobrecarga de trabajo o cansancio. ¡OJO! Claro que existen otros factores que pueden hacer que los ojos se pongan rojos como el consumo de alcohol o una irritación por algún tipo de alergia. En cualquiera de los casos sí nos habla de un tema con la sobreutilización del órgano, pero la lectura es muy diferente. Por eso, te invito a que realmente observes tus ojos y veas qué tanto necesitas aunque sea cerrarlos, respirar profundo y así volver a conectar contigo.

2.Blanco bajo el iris: Abajo de los ojos están los riñones metafóricamente hablando. Cuando estamos muy, pero muy cansados es común poder ver un poco de la esclerótica. La interpretación que se le daría es que en verdad necesitamos reposo y de preferencia uno que involucra cama, sillón y en dónde los riñones realmente puedan volver a cargarse.

Estos ojos ilustran el principio 1 y 2. Lo rojo en lo blanco y además lo blanco bajo el iris (color de los ojos) que no debería de verse.

3.Poco brillo en la piel y ojos: Cuando la piel luce grisácea o sin brillo es un síntoma que nuestros pulmones no están respirando al 100% y que eso también nos habla de un exceso de estrés. Es momento entonces de ponernos atención y empezar con respiraciones conscientes, algún tipo de ejercicio para sacar el estrés de alguna forma o bien meditación.

Todos estamos expuestos al estrés y por momentos es inevitable. El desafío es irnos escuchando y tomando acción con las pequeñas grandes señales que nuestro cuerpo nos dice. Para mí, las relaciones se vuelven uno de los puntos que pueden ser muy afectados si no ajustamos cosas a tiempo. Relación con los demás, pero sobre todo contigo mismo. Observa si esto no está siendo un tema de falta de límites o bien de reenfocar todo desde otro ángulo. Recuerda que aunque parece muy superficial, el lenguaje del rostro puede ser tan profundo como tú quieras y te atrevas a llevarlo.

¿A ti cómo te dice tu cuerpo que es momento de parar? ¿Tienes estrategias muy claras y definidas?

¡Gracias por leerme y compartir!

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