Cada vez es más común escuchar la palabra “protocolo” o “etiqueta” y yo sigo insistiendo en que es simplemente un lenguaje que comunica nuestro respeto por otras personas y por nosotros mismos. Son esos comportamientos que nos posicionan como personas más educadas y que el conocerlas, nos liberan de estrés al momento de interactuar con el de enfrente porque simplemente sabemos que estamos actuando de la mejor manera.

El protocolo y la etiqueta establece algunas normas de comportamiento en el saber ser, el saber estar y el saber actuar. Todas ellas buscan resaltar la esencia de la persona y cumplen con el principio de relatividad en el que debemos de entender con quién utilizarlas, cuándo y cómo para no proyectar una imagen presuntuosa e inaccesible.

El tema es amplio ya que la manera de comportarnos en nuestras diferentes áreas varía. Sin embargo si tuviera que establecer un decálogo protocolario, sería el siguiente:

  1. Conoce quién eres para proyectar lo mejor de ti. La naturalidad es un elemento clave para comunicar credibilidad y a largo plazo esa congruencia marcará tu distintivo que fortalecerá tu marca personal.
  2. Trata como te gustaría que te trataran. Robert Cialdini, psicólogo estadounidense, plantea que existe algo conocido como el “principio de reciprocidad”. Éste no sólo aumenta nuestra influencia, sino que la gente buscará corresponder a ciertos comportamientos.
  3. La forma a veces tiene más impacto que el fondo. Cuida la manera en decir las cosas. No sólo es un dicho popular el “En la manera del pedir está el dar”, es una realidad que mejorará tus relaciones de una manera notable.
  4. La educación en la mesa refleja mucho la esencia de la persona. Obsérvala, no  la juzgues y busca maneras de mejorar la tuya para comunicar respeto al de enfrente.
  5. La etiqueta de negocios no tiene género, pero la caballerosidad sigue siendo un valor que deberíamos de luchar por mantener tanto hombres como mujeres.
  6. La autoridad se gana, no se exige.
  7. El tiempo de los demás es igual de valioso que el tuyo, ¡Cuídalo!
  8. El establecer un orden de prioridades en tu vida y tus actividades nos facilita la forma de decidir y de actuar.
  9. La calidad se refleja en los pequeños detalles. ¡Cuídalos en todas las facetas y en todo momento!
  10. La reputación se basa en la repetición de una imagen que perdura en el tiempo. Se crea, pero también se destruye. Alinea tu protocolo para que sea la que necesites construir.
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