Después de un largo día, posiblemente no quieras ni tengas el tiempo para volver a hacer tu maquillaje desde cero. Sin embargo, con la base que utilizas en la mañana será muy sencillo transformarlo para salir en la noche que por definición requiere de uno mucho más marcado que el natural que utilizas de día.

Aquí te van los 5 pasos para lograrlo:

  1. Limpia tu cara: Quita el brillo de la zona T (frente, nariz y barbilla) con toallitas especiales y utiliza una desmaquillante en caso de que sientas tu piel “sucia”. El objetivo es limpiar el lienzo para poner la base de maquillaje. Si no utilizas base, sigue con el paso 2.
  2. Ilumina tu mirada: Pon corrector debajo de las ojeras. Después de un largo día, te ayudará a darle luz a tu cara y a eliminar algunas huellas de cansancio. Recuerda que el color depende del tono de piel que tengas. El objetivo de todo buen maquillaje es armonizar con tu rostro y no resaltar su uso.
  3. Enmarca tus ojos: Delinea de una manera más dramática tu ojo con color negro, aplica una línea más gruesa y terminación en curva como si fuera de gato. Si tienes alguna sombra luminosa, aplícala para darle más brillo a tu mirada.
  4. Dale luz a tu boca: Utiliza un gloss (brillo de labios) de un color más vivo. Puede ser durazno, rojo o rosa. El objetivo es agregarle un toque sofisticado, seductor y que impacte. Recuerda que en el maquillaje, al igual que en la vestimenta, solo puedes destacar ojos o boca, nunca los dos.
  5. Sella y termina: Termina con un buen blush o polvo translúcido.  Le darán color a tu piel y evitará que brilles.
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