Cómo hacer un decretoCada vez leo en más lugares la magia del decreto. Efectivamente, yo no estoy diciendo que no sirva y mucho se ha hablado de que tiene que ser en positivo y en tiempo presente. Sin embargo, en mucho de lo que he leído, a mi parecer están omitiendo la parte más importante para que el decreto cobre fuerza y sentido y es la emoción.

¿Qué pasa? Yo puedo estar repitiendo y repitiendo una frase. Eso para la Programación Neurolingüística (PNL) sería muy útil para empezar a pronunciar palabras de poder y sobre todo que hablan en positivo. Pero ¿qué ocurre si esta palabra o decreto está vacío porque realmente no lo sientes? Para mí pierde mucha de su fuerza porque únicamente se está repitiendo como merolico la oración en cuestión. Ahora, hago énfasis en la palabra PIERDE, porque la manera de llegarle al inconsciente es por medio de la repetición. Ese 95% de nuestra actividad cerebral, que rige mucho de nuestro comportamiento sin nosotros saberlo, puede modificarse por medio del consciente que es por donde le entra la información. Entonces, posiblemente el efecto sea tardado, pero no estoy diciendo que nunca llegará.

Ahora, que pasa cuando le sumamos la emoción al decreto o afirmación. Ahora sí, haces magia. ¿La razón? Cuando tu cerebro piensa que es real la emoción, empieza a segregar las sustancias químicas de esa reacción corporal y como lo veo, al nosotros ser energía, por supuesto que estamos haciendo transformaciones que yo me atrevería a decir que hasta podrían llegar a ser neuronales.

Por eso, la próxima vez que vayas a decirte algo en forma de decreto o afirmación, en verdad siéntelo y ve la gran diferencia que puede llegar a generar. No solo es el decirlo, es el pensarlo y realmente sentirlo.

¿Tú decretas o realmente sientes y piensas?

¡Gracias por leerme y compartir tus comentarios!

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