2016_multi_active_mannequin_visuel_lancementBien dirían por ahí que en realidad cuando dejamos de crecer es cuando empezamos a envejecer y aunque duro, creo que algo de verdad debe de tener. Hoy con las demandas de la sociedad en la que vivimos, el estrés y el ritmo tan acelerado ha generado lo que se conoce como “envejecimiento prematuro” y sí, para algunas mujeres de veintitantos o treinta y poquito,  empieza a ser un dolor de cabeza.

Sin embargo, hay que entender que existen factores bioquímicos que evidentemente tienen efectos en la piel, pero los emocionales no dejan de ser un tema también interesante de entender. Para empezar, las largas jornadas laborales con mucho estrés generan cortisol. Una hormona que digamos que se come todo el oxígeno y hace que empiecen a aparecer “signos de la edad”. Pero por el otro lado, el no tener un buen sueño reparador y de varias horas, también genera estragos porque justo en ese proceso es en dónde se genera la melatonina, que además ayuda a la oxigenación del cuerpo (sí, ese que consume el cortisol).

Con estos temas bioquímicos, ya tenemos idea de lo que puede generar en nuestro rostro. Ahora sumémosle los factores emocionales que tienen también un impacto muy importante: la frustración, las expectativas, la competencia… ¡Todo eso claro que impacta en tu rostro y después en tu salud! Por eso hoy, te dejo algunos tips que espero te sirvan para sortear este, a veces complicado, estilo de vida.

1. Apaga aparatos electrónicos 1 hora antes de dormir. Trata que sea a una hora “decente” para que puedas sumar por lo menos 6 horas de sueño. Si puedes, haz tu rutina nocturna con una lámpara, para que tanta luz no te “espante el sueño” y puedas ir relajándote.

2. De manera sincera, trata de generar tu propia definición de éxito. Eso te ayudará a ir viendo qué tanto de ese estrés realmente es válido y que tanto podrías empezar a quitar de tu vida con decisiones, algunas de ellas no tan sencillas.

3. Respira de manera consciente y frecuente. Si puedes meditar, una clase de yoga o mindfulness te podría ayudar a realmente volver a conectar y así oxigenar tu cuerpo.

4. Genera visualizaciones. Así como generamos bioquímica que nos envejece, el pensar cosas que sí queremos que ocurran y sentirlas, nos hace generar hormonas que nos ayudan a alimentar ese colágeno natural. Piensa bien y tu cara lo absorberá.


5. Ten una rutina de cremas que te ayuden a sortear esos días de mucho estrés y de poco sueño.
Clarins, la marca francesa, acaba de sacar una línea diseñada para esos días tensos y noches cortas: Multi-Activ Jour y Nuit. La crema de día (la rosa) contiene un extracto africano, Myrothamnus, que alisa las arrugas, le da tonicidad y luminosidad al rostro. La de noche, la azul, contiene Amapola que ayuda a que la piel gane tiempo de descanso y se vea más lisa y más tónica al despertar. ¡Ideal para las pieles que empiezan a mostrar los primeros signos de la edad!

Clarins

¿Qué otra cosa agregarías a nuestra lista?

¡Gracias por leerme y compartir!

[facebook_ilike]
Share: