Cómo mejorar la comunicación padres hijosA veces damos por obvio que somos buenos comunicando por el hecho de hablar. ¡Nada más falso que esto! A veces por miedo a expresar lo que sentimos, otras por no saberlo decir o simplemente porque ni siquiera sabemos que pasa por nosotros, pero este proceso se complica con todos, incluyendo a nuestros hijos.

Sin embargo, existen herramientas que sin usar las palabras, nos pueden ayudar a mejorar la comunicación que tenemos con nuestros hijos y en general con el resto de las personas. Una de ellas es la comunicación facial que por medio de las facciones y los movimientos de la cara nos dice cómo es la persona y sobre todo qué está sintiendo sin siquiera pronunciar una palabra.

Nuestro rostro se forma de la repetición de emociones que experimentamos en él. Por medio de las expresiones que son la materialización en la cara de las emociones que sentimos, es como ejercitamos nuestro rostro y es la manera en que empezamos a modificarlo día a día. Si no me crees, pon una secuencia de fotografías a lo largo de tu vida y verás algunos cambios que posiblemente se los puedes atribuir a la parte genética, pero que no necesariamente es por aspectos de cromosomas.

Los chinos dicen que de los 0 a los 25 años tienes la cara que heredas, de los 25 a los 50 tienes la cara que vas transformando y de los 50 en adelante tienes la cara que te mereces. Es por eso que apuesto que tu rostro ha cambiado y aunque has adquirido facciones más parecidas a tus papás ha sido en cierto modo por el tipo de expresiones y pensamientos que has tenido en tu vida.

Sin embargo, la cara de tu hijo es el lienzo en blanco que vale la pena observar y sí poner las primeras pinceladas para que vayan adquiriendo lo que tú consideres importante. ¿A qué me refiero con esto? Enseñarles a sonreír por medio del ejemplo, enseñarlos a llorar sin prejuicio, a canalizar su enojo de la mejor manera, por ejemplo.

Alguna vez una mamá me compartió que su bebé fruncía el ceño con bastante regularidad, hasta que alguien en una retroalimentación le pidió que observara su cara. La fuerte realidad es que ella lo tenía de ese modo también. ¿Qué pasa? En los primeros años de vida de los niños, ellos imitan lo que ven en el rostro de las personas. Con esto no quiero decirles que siempre hay que tener una sonrisa en la cara, pero a veces nos seguimos peleando en nuestra cabeza con alguien y esa emoción se vive en todo el cuerpo, incluido la cara y tiende a hacernos vivir y materializar en el rostro cosas que no aportan en la crianza y comunicación de nuestros hijos, ya que además de activar ciertos neurotransmisores que luego harán reaccionar sustancias en nuestro cuerpo, también alejaran a las personas y sobre todo a nuestros hijos.

¿Cómo puedes entonces mejorar la comunicación con tus hijos?

  1. Conócete y conoce a tu hijo. Si aún no has entrado en este proceso de introspección, existen  muchas herramientas que te pueden ayudar a hacerlo. Una de ellas la comunicación facial por medio de la lectura de facciones y de arrugas.
  2. Entiende tus emociones y cómo las manejas: Paul Ekman un psicólogo de la Universidad de California planteó que uno de los grandes problemas del ser humano es que no sabe ni qué siente y mucho menos cómo sacarlo en términos de intensidad, persona y momento. Por eso, te invito a que aprendas a conocer tu cuerpo y vivas las emociones para que las entiendas. De esa forma evitarás sacarlas con tu hijo que es, casi siempre, el menos responsable de ellas.
  3. Conoce las expresiones de tu hijo: Con esto entenderás qué es lo que está sintiendo y así poderte comunicar de una mejor manera con él.

Recuerda que la cara habla, cambia y revela información que si la entiendes, podrás trabajarla y trascenderla.

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