Si yo te preguntara qué porcentaje le pone en acciones y cosas para crear su relación tu pareja y cuánto tú, ¿cuál sería tu respuesta? Piénsalo y es más si puedes anótalo. ¿Ya lo hiciste? Estoy casi segura que la respuesta será que tú tienes un mayor porcentaje de acción y enfoque que ella, ¿cierto? Y si eso lo haces con tus hermanos, tus papás, tu jefe, tu compañero de clases, te puedo garantizar que será muy similar la respuesta.

Ahora, esto no es para que de aquí todos salgamos llorando y haciéndonos unos mártires porque nosotros damos mucho y los demás no dan tanto como nosotros, al contrario, se trata de entender este fenómeno que nos pasa a muchos y que puede afectar muchísimo nuestras relaciones. Se conoce como el “sesgo de la responsabilidad” y es exagerar nuestras aportaciones en comparación con las ajenas para vernos de una manera positiva. Ahora, otro elemento importante es la discrepancia en la información, esto quiere decir que al tener más acceso a nuestra información (contribuciones) que a la ajena, al contabilizarlo, tendemos a darnos más valor a la propia que a la de los otros.

Hay investigaciones que han comprobado que se puede modificar este tipo de hábitos adoptando nuevas maneras de poner nuestro enfoque en las cosas. El desafío está en equilibrar nuestros juicios centrando nuestra atención en las contribuciones de los otros. Es decir, la próxima vez que vayas a calcular lo que aportas a tu relación, primero contabiliza lo que tu pareja hace. Se ha visto que haciendo este pequeño ajuste la percepción hace que dupliques la contribución de las personas involucradas y eso en consecuencia construiría mejores relaciones.

De esa manera, estaríamos construyéndonos como personas más generosas, agradecidas y con esa sensibilidad de reconocer el esfuerzo que hacen los otros. Me atrevería a decir que a través de este pequeño ejercicio hasta podríamos cambiar nuestra percepción y de esa manera empezar a ejecutar el famoso Efecto Pigmaléon, del que tengo un video que lo explica muy bien. ¿Qué pasaría si lo aplicáramos? ¿Crees que nos ayudaría a trabajar con el tema de las expectativas? Yo creo que sí. Por eso la próxima vez que te hagas o te hagan la pregunta de qué porcentaje estás poniendo tú en una relación y cuánto la otra persona, empieza enumerando lo que hace el otro y verás las posibilidades que se abren.

¿Te ha pasado?

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