Bendiciones disfrazadasCreo que a todos nos ha pasado que hemos querido “eso tanto” que cuando no se da o bien, cuando termina, pensamos que es un castigo o una maldición. A través del tiempo, la perfección de hechos no me deja de sorprender. ¡No es un cliché y mucho menos una manera de autoconvencimiento! En verdad lo creo con todo mi ser que cuando las cosas no se dan, es porque no era el momento adecuado para que así fuera.

Ana Checa, la puedes encontrar en sus redes como @PreguntaleAAna, es una de mis mejores amigas y cómplices de vida. Me ha acompañado con sus consejos y ahora como coach, su sabiduría complementa aún mas esa gran generosidad que tiene. De ella escuché por primera vez esta frase que desde el día 1 me hizo todo el sentido, pero hoy la vida se encarga de comprobarla.

Bendiciones disfrazadas… sí, a veces vestidas de “despidos injustificados”, a veces de no tener dinero, muchas veces más radicales como de enfermedades tremendas, otras más sutiles como no haber encontrado a un buen precio ESE boleto de avión, la cancelación de proyectos, la contratación de otra persona… ¡La lista sería interminable! Pero lo que quiero que veas es que a veces eso malo que pasó, en el momento que aún cargamos con la emoción del suceso, es imposible verlo como bendición. Pero con el paso del tiempo, el debido procesamiento de la emoción y el acomodo de las circunstancias, la vida nos va demostrando que en verdad fue una bendición eso que ocurrió.

Muchos dicen que la trillada frase de “por algo pasó” es una consolación al momento. Yo no quisiera ser tan extremista y me gustaría más bien moverla a esa posibilidad, que insisto cada día compruebo más, te ayuda a entender en su perfecto momento el para qué paso. Estoy segura que si hoy revisas tu historia de vida con estos ojos, empezarás a ver bendiciones en donde posiblemente veíamos todo lo contrario y esa gratitud, te ayudará a sobrepasar el evento de una manera mucho más armoniosa y rápida.

¡Muchas gracias por leerme y compartir!

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