¿Cuántos de nosotros no hemos tenido nuestras entrevistas de trabajo en alguna oficina o sala de juntas con una mesa entre el entrevistador y tú?  Me atrevería a decir que el 100% lo hemos vivido y esto sumado a un contacto visual directo, ¿cierto?. El 56% de la gente piensa que esa posición es la más competitiva que puede existir en negocios. Efectivamente te permitirá tener un buen contacto visual, sin embargo también es una posición que motiva a la competencia y estar a la defensiva.

Nuestro manejo del espacio, también habla mucho de quienes somos. Forma parte de nuestra comunicación no verbal que influye en la percepción que tienen los demás de nosotros.  Cuando llegamos a cualquier entrevista, estamos ya entrando al territorio del entrevistador. Normalmente se realiza en SU oficina, nos sentamos en SU silla de visita y tenemos la conversación en SU mesa. Eso automáticamente ya nos pone en desventaja con la persona. Sin embargo, existen algunas acciones que ayudan a suavizar este dominio de espacio y sobre todo a generar una mejor empatía con él/ella.

Sentarse con el cuerpo ligeramente girado

El estar sentado de frente, habla de una actitud confrontadora. El sentarse girando 45º ayuda a reducir la tensión y seguir teniendo un contacto visual bueno, pero de manera más relajada y abierta. Invita a la conversación casual y no al enfrentamiento y de esa manera abrirás canales de conversación.

 

Reducir distancias llevando el cuerpo hacia el frente

Se realizaron investigaciones en donde se concluyó que a mayor cercanía de la persona, más simpática, comprensiva y cálida se percibía. Además, la gente leía una actitud proactiva e interesada. El llevar el tronco al frente en forma de atención reduce la distancia y genera mayor empatía. Se debe de respetar el espacio personal de la otra persona, y en caso de que se sienta intimidado, será importante que reduzcas discretamente esta distancia. Podemos leer si la persona se sintió intimidada cuando hace su cuerpo para atrás. Por medio de esta lectura, podemos jugar con estos roles de distancias.

Tener las manos a la vista

El significado de las manos a la vista tiene sus orígenes en los primates. Es poder ver y tener en control el arma del otro. Actualmente se le atribuyen valores como la honestidad y por ello es importante que estén a la vista del entrevistador.  Además, agregará valor si te apoyas en tu proceso de comunicación para así atraer la atención y simultáneamente generar mayor recordación de nuestro mensaje. Por el otro lado, el usar nuestras mano para hablar, sin exagerar, agrandas tu espacio y eso te da un poco más de poder.

Son pequeñas acciones que de manera sutil pueden ayudar a suavizar el dominio del entrevistador. Recuerda que el lenguaje no verbal tiene una influencia poderosa en la gente. Apóyate en ella para generar una mejor impresión y así apoderarte de tu entrevista. ¡Éxito!

 

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