Crisis, indecisión de carrera, falta de autoconocimiento, falta de objetivos… Siempre estamos cuestionándonos y confrontándonos con las preguntas de la vida acerca de qué queremos y hacia donde vamos. A veces nuestra misma dinámica nos impide ver más allá de nuestro problema y está comprobado que cuando estamos tristes vemos el espectro de posibilidades más pequeño.

Sin embargo, a veces el que “alguien te vea la cara” te puede ayudar a encontrar  talentos o el enseñarte a ver con otros ojos. La consultoría facial me gusta definirlo como un diagnóstico que se hace por medio del análisis de facciones y de las microexpresiones que las personas tienden a realizar de manera inconsciente.  En un cuestionamiento de diferentes aspectos de tu vida y las reacciones y expresiones que se obtienen de eso, dan información de lo que realmente está pasando por la cabeza de la persona.

Ayuda a entenderte mejor y sobre todo a detectar talentos que a veces forman parte de una lista de fortalezas que no somos capaces de ver. Es un excelente pretexto para poner freno de mano y empezar a trabajar lo que a veces pensamos está estancado por muchas causas. Nos ayuda a reconciliarnos con nuestro YO interno y hace que nos enamoremos de nosotros mismos.

La consultoría facial dura aproximadamente una hora y se recomienda que de manera periódica se vuelva a hacer para ir conscientizando los cambios que se han dado en nuestra cara y  así volver a encausar el trabajo interno que tenemos que hacer.

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