mente-critica-vs-criticarA veces pienso que nuestras interacciones con otros, únicamente son para darles un poco de conversación en nuestra ausencia. Veo películas, reviso escenas aisladas de otras personas y el tema, después del evento, reunión o momento de coincidencia, termina de una manera muy similar, que es hablar de la gente y dar opiniones. Siempre tenemos que tener una opinión. ¿En qué momento ocurrió eso?

Cada día, conforme el tiempo pasa, me voy volviendo más reservada y mas de mi gente. Me gusta estar con ellos. Me siento segura y sobre todo entiendo que ahí es hablar de la vida, de los hechos, de lo que pienso y siento y nunca del de enfrente, nunca del que se fue y mucho menos del que no llegó. Me desgasta. Cada día voy conociendo más mi cuerpo y mis emociones y me genera tanta tensión que a veces prefiero saltarme esos  eventos y quedarme en los que sé que puedo construir y soñar.

Hoy hago esta reflexión porque vivimos en un mundo que nos exige tener una opinión y a veces creo que confundimos tener una mente crítica a criticar todo. Una mente crítica es aquella que analiza hechos a través de VERDADES. Para eso, tienes que investigar y tener todo el contexto con sus diferentes perspectivas y de cualquier manera, como bien diría mi buen amigo Jorge Arteaga, siempre hay 3 versiones: la mía, la tuya y la que realmente pasó. Una vez que tienes eso, ahora sí puedes dar una opinión, pero de nuevo, es una opinión, no una verdad absoluta y menos cuando parte de un filtro que es tu propia percepción y de ahí me voy al otro gran punto de una mente crítica, LA TOLERANCIA.

Si he vivido cosas diferentes, claro que mis conclusiones serán muy diferentes a las de otra persona que su realidad es opuesta a la mía. ¿Quién está bien? Los dos o ninguno. Como lo quieran ver, pero de nuevo, no solo es tener mi opinión, tolerar la opinión del otro, sino además saber que en el momento en que quiero que los demás piensen como yo, estoy dando por hecho que yo estoy bien y los demás no y eso no genera ningún tipo de respeto por el de enfrente ni por su historia de vida.

Hoy por eso te quiero invitar a que en verdad usemos nuestra mente crítica de una manera que construya y no destruya. Que genere un diálogo donde podamos engrandecer nuestras opiniones y no busquemos imponer las nuestras. En donde verdaderamente podamos estar sin el afán de salir a criticar por criticar, sin tener que hablar de los demás.

¿Te unes al reto?

¡Gracias por leerme y compartir!

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