Todas las mañanas pasamos un tiempo considerable frente al espejo viéndonos la cara. En el caso de las mujeres, nos maquillamos, nos peinamos, nos vemos y volvemos a ver. En el caso de los hombres por lo menos se rasuran y lavan los dientes frente a uno de vidrios reflectores. Sin embargo, ¿cuántas veces realmente nos vemos la cara?

La comunicación facial es una herramienta apasionante que nos ayuda a descifrar cada decisión, secreto, acción y emoción que experimentamos. Es un lienzo en blanco en el que día a día plasmamos nuestros pensamientos y que materializamos con facciones y arrugas. Es la suma de esa genética, entorno y manera de ver la vida lo que forma justamente nuestra cara y que de manera diaria va cambiando conforme ese pensamiento se va modificando.

¿Qué tanto se ve en ella? TODO. Es apasionante entender y conocer el significado de la cara, su pasado y presente. Podemos conocer a otra gente y sobre todo a nosotros mismos. Es una herramienta de autodiagnóstico que nos dice en dónde estamos parados y qué hay que trabajar. Nos ayuda a establecer talentos y sobre todo a encontrar esas fortalezas que pueden llevarnos a la felicidad.

La lectura de rostro es un arte que ayuda a ser más empático con la gente. Busca darnos información para querernos y aceptarnos más. Cada facción tiene su poder y más allá de verla con ojos estéticos, nos ayuda a verla con una visión más objetiva y comprometida con una misión de vida.

Y tú ¿Conoces realmente tu cara? ¿Qué puedes decir que es heredado y qué no? ¿Te gustaría cambiar algo de ella?

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