El lenguaje es la cristalización de nuestros pensamientos. Las palabras atraen o repelen; ayudan u obstaculizan; retroalimentan o también matan. Son una arma que debemos saber utilizar con cuidado y sutileza. Alex Grijelmo dice que las palabras tienen dos significados: uno es el que la persona le da basado en sus experiencias y el otro, el que el diccionario y la sociedad le pone. De ahí la importancia de elegir las palabras correctas para darle mayor fuerza a nuestro discurso.

Las palabras seducen, nos remiten a momentos y nos hacen imaginar. Si no me crees te reto a que leas la próxima oración y luego te tomes una pausa para ver qué pasó en tu mente: “Mi sueño es lograr ser una persona económicamente independiente.” ¿Qué pasó por tu cabeza? Seguramente una casa, para otros un edificio gigante, otros a la mejor se vieron vestidos con un buen traje y en un gran coche. La realidad es que son palabras muy poderosas que nos remiten a significados variados pero tienen una gran fuerza al momento de decirlas.

Existen clasificaciones de palabras, sin embargo aquí te pondré algunos tips que te ayudarán en tus interacciones diarias con otras personas:

1. El poder de las palabras largas.
¿Será lo mismo obligación a obligatoriedad? ¿Método a metodología? ¿Uso a utilización? La realidad es que el fondo es exactamente el mismo, pero las palabras largas generan una seducción en la gente interesante que los hacen proyectarse de una manera más culta y educada. No se busca que digas demasiadas de ella porque terminarás como político en pleno acto proselitista. Sin embargo, trata de adquirir algunas que le den mayor impacto a tu discurso. Trata de hacerlo natural y OJO implementa esta sugerencia si tu estilo y personalidad van con ellas. Recuerda que la imagen se basa en una esencia que debemos de respetar siempre.

2. El poder de hablar en positivo.
La Programación Neurolingüística dice que se cierran canales de comunicación al empezar discursos con negación. Es lo mismo pero no es igual decir “No voy a llegar tarde” a “Voy a llegar a tiempo”, la diferencia está en que en una se está empezando con negación. Recuerda que todo tiene su parte positiva y negativa. Trata de siempre hacer énfasis en la parte que aprendiste. Te verás más optimista y comunicarás un mejor mensaje.

3. El poder de NO hablar mal de los otros.
La palabras pueden matar o matarnos. No es necesario que descalifiques a otros para tú quedar bien, reflejarás otras cosas. Cuida la manera en que narras tus experiencia. Explica de manera concreta TU percepción o aprendizaje sin que otros intervengan en él. Recuerda que tienes que hablar en 1ª persona del singular y no del plural (YO aprendí, y no “aprendimos”). Eso dirá que asumes tu responsabilidad.

Sabiendo que cada palabra es subjetiva y existen palabras poderosas, te recomiendo que hagas consciencia de cuáles usas y con qué frecuencia. Recuerda que la imagen verbal también es parte de tu marca personal.

“Nuestro lenguaje forma nuestras vidas y hechiza nuestro pensamiento”

Albert Einstein


[facebook_ilike]

Share: